La Secretaría de Salud de Tabasco confirmó un brote de hepatitis A entre personas privadas de la libertad, relacionado con una posible fuente alimentaria, aunque aseguró que la situación está bajo control y no representa una alerta sanitaria.
El secretario de Salud, Alejandro Calderón Alipi, reconoció que se presentaron casos de este padecimiento en centros penitenciarios del estado y señaló que la población penitenciaria se mantiene bajo vigilancia por tratarse de un sector vulnerable a distintos problemas de salud.
“Fue un brote, te comento que fue un brote de hepatitis A, alimentaria, pero no hay una alerta o alarma”, declaró.
Como parte de las medidas preventivas, la dependencia prepara una campaña de atención médica para las personas privadas de la libertad. De acuerdo con Calderón Alipi, actualmente se realizan capacitaciones y posteriormente se llevarán a cabo jornadas dentro de los centros de reinserción.
Para estas acciones se contará con un vehículo donado por Petróleos Mexicanos (Pemex), que será utilizado para reforzar las labores de prevención y atención médica.
El funcionario agregó que, además de hepatitis A, los centros penitenciarios requieren vigilancia permanente por enfermedades como hepatitis C y tuberculosis.
La hepatitis A puede transmitirse mediante el consumo de agua o alimentos contaminados, por lo que las medidas de higiene y el manejo adecuado de alimentos son fundamentales para evitar nuevos contagios.