En las comunidades ribereñas de Tabasco, contar con un cayuco significa mucho más que tener una embarcación: representa la posibilidad de llevar a los hijos a la escuela durante las crecientes, conseguir alimentos mediante la pesca y trasladarse cuando el agua cubre los caminos.
Así lo expresan María Lorena García, Eleazar Pérez Aguirre y Eulalia Arcos Láinez, habitantes de Centla y Macuspana que recibieron embarcaciones mediante el programa Embarcaciones Menores, impulsado por el Gobierno de Tabasco, encabezado por Javier May Rodríguez.
En Ribera Alta primera sección, Centla, María Lorena García aprendió a remar a los ocho años, cuando su padre le enseñó a utilizar el cayuco y a pescar especies como la mojarra criolla y el pejelagarto. Sin embargo, después de que la embarcación familiar quedó en manos de sus hermanos, tuvo que recurrir a sus vecinos para conseguir una prestada.
Ahora, con un cayuco propio, asegura que podrá retomar sus actividades de pesca sin depender de otras personas.
“Esta es nuestra cultura de la zona ríos: la pesca. Hasta ahorita me subo al cayuco y remo. Es un medio de transporte, sí, pero a través de él nosotros buscamos la comida. Ya no vamos a pedir prestado al vecino el cayuco. Ahora, a la hora que yo quiera, lo voy a agarrar”, relató.
La beneficiaria también anticipó que volverá a utilizar sus artes de pesca para capturar bobo liso, aprovechando la topota como carnada, y agradeció el apoyo recibido.
Un cayuco para que los niños no falten a clases
Para Eleazar Pérez Aguirre, también habitante de Centla, disponer de una embarcación propia significa atender una necesidad que afecta directamente a su familia durante la temporada de creciente.
En la zona donde vive, el agua puede aislar a las comunidades y dificultar el traslado de los estudiantes. Sin un cayuco, explicó, sus hijos llegan a faltar a clases porque no tienen cómo transportarse.
“En tiempo de creciente es pura agua. Hay que llevar los niños a la escuela en cayuco y a veces no van porque no tenemos cómo moverlos. Al remo, desde donde yo vivo a la escuela, son veinte minutos. Hay que andar alquilando. Diario cobran 20 pesos, pero ¿te imaginas al mes cuánto pagaría?”, expresó.
El padre de familia consideró que el programa representa un respaldo para quienes viven en comunidades donde los ríos y las inundaciones forman parte de la vida cotidiana.
A sus 71 años, volverá a pescar y protegerse de la creciente
En la ranchería Bajo Tulijá, Macuspana, doña Eulalia Arcos Láinez, de 71 años, también recibió un cayuco de 10.5 metros de longitud, con el que espera enfrentar las temporadas en que el río aumenta su nivel y utilizarlo para continuar pescando.
Durante cinco décadas ha remado para conseguir especies como mojarra, tenguayaca y guabina. Sin embargo, su antigua embarcación de madera se deterioró hasta quedar inservible.
“Siempre hay creciente y teníamos cayuco, pero se acabó, era de madera, se pudrió y nos quedamos sin cayuco. Cuando supe del programa dije: yo voy a meter mis papeles. Y gracias a Dios salió el cayuco. Lo voy a usar para defendernos de la creciente”, compartió.
La mujer destacó que la embarcación le permitirá recuperar una herramienta indispensable para su vida cotidiana y agradeció el respaldo gubernamental.
Entregarán 280 cayucos durante 2026
De acuerdo con la información del programa, Embarcaciones Menores contempla dos modalidades: una en la que los beneficiarios cubren únicamente el costo de producción y otra en la que las embarcaciones se entregan de manera gratuita a las familias seleccionadas.
Durante los últimos dos años, la primera modalidad permitió entregar 260 cayucos, mientras que en 2025 se otorgaron 113 embarcaciones gratuitas. Para 2026, se prevé entregar otros 280 cayucos a familias de las zonas ribereñas.
Además de facilitar la movilidad en comunidades donde predominan los ríos y humedales, el programa busca contribuir a la pesca de autoconsumo y recuperar la tradición de construir y utilizar estas embarcaciones características de Tabasco.
Para las familias beneficiarias, el cayuco vuelve a ser una herramienta esencial para enfrentar las crecientes, trasladar a sus hijos a la escuela y llevar alimentos a sus hogares.