La Plaza de Armas de Villahermosa se vistió de verde, blanco y rojo para vivir el segundo Grito de Independencia del gobernador Javier May Rodríguez, en una celebración familiar marcada por 27 arengas, música, convivencia y el reconocimiento a mujeres, pueblos afromexicanos y migrantes.
La enorme bandera nacional ondeó a toda asta en la Plaza de Armas, mientras miles de tabasqueñas y tabasqueños levantaron la voz para acompañar al gobernador Javier May Rodríguez en su segundo Grito de Independencia.
Desde el balcón del Palacio de Gobierno, el mandatario encabezó la tradicional ceremonia para conmemorar el inicio de la Independencia de México y lanzó 27 arengas que encendieron el ánimo de las familias reunidas en el corazón de Villahermosa.
La noche transcurrió en un ambiente familiar y tranquilo. Desde varias horas antes de la ceremonia, la Plaza de Armas comenzó a recibir a familias completas que acudieron para disfrutar de los bailables, la música, los antojitos mexicanos y, principalmente, de una de las celebraciones patrias más representativas del país.
Entre los asistentes, hubo quienes destacaron el contenido de las arengas del gobernador, particularmente los vivas dedicados a las mujeres, los pueblos afromexicanos y los migrantes.
“Estuvo muy interesante este grito porque el Gobernador mencionó en sus vivas a los pueblos afromexicanos y también a los migrantes. Además, a las mujeres les dio un lugar importante en estas arengas. Este 2026 de fiestas patrias fue muy patriótico y maravilloso”, expresó Beatriz Jiménez López, vecina del municipio de Centro.
La vestimenta tricolor también fue protagonista. Camisas verdes y blancas, accesorios alusivos a las fiestas patrias y sombreros de charro llenaron de color la plaza.
Entre quienes conservaron esta tradición estuvieron Elmer, padre e hijo, quienes cada 15 de septiembre sacan sus sombreros de charro para acudir a la celebración.
“Me gustó cuando el Gobernador gritó: ¡Viva, México! También me gusta mirar el Palacio y la plaza, además de convivir”, comentó el joven estudiante de secundaria.
Su padre señaló que estas fiestas representan una oportunidad para convivir sanamente y recordar a quienes hicieron posible la libertad de México.
“Vemos que la gente convive sanamente, a pesar de lo que a veces pasa, estamos socialmente bien, disfrutando este momento especial para el estado. Me gustó que recordara a los héroes que nos dieron precisamente la libertad”, afirmó.
Conforme se acercaba la hora del Grito, la multitud se extendió hasta la calle de Independencia. Las escalinatas del Tribunal Superior de Justicia y del Congreso del Estado se convirtieron en improvisadas gradas, desde donde familias enteras disfrutaron de los antojitos mexicanos.
Los más pequeños también fueron parte de la celebración: algodones de azúcar, globos fosforescentes y juguetes iluminaron una noche en la que la tradición se mezcló con la convivencia familiar.
Entre los asistentes estuvo Antonio Ramírez, quien llegó vestido con una camiseta tricolor y una peculiar peluca verde, blanca y roja. Mientras esperaba a su esposa e hija, resumió el significado de la fecha para muchas familias mexicanas.
“Somos mexicanos todos los días, pero hay una fecha especial para celebrarlo”, expresó.
Para él, la Independencia representa la posibilidad de vivir en libertad, expresarse y defender los principios que identifican al país.
También acudieron familias que hicieron de su vestimenta parte de la celebración. Los De la Cruz Villareal, procedentes del fraccionamiento El Encanto, llegaron con atuendos especialmente preparados para la ocasión.
María Isabel Villareal incluso mandó confeccionar un vestido con motivos tricolores y complementó su atuendo con una peineta a juego.
“Es la primera vez que me animo a venir así. Sólo me miran, pero la estamos pasando bien. A mí lo que más me gusta de estas fechas es la gente, que es muy humana”, compartió.
Su esposo, Martín de la Cruz, destacó el valor de reunirse como familia para celebrar la libertad.
“Es una ocasión para pasarla bien. Principalmente porque celebramos ser libres, en ningún otro lado vamos a ser así, como somos, más que aquí”, señaló.
Y llegó el momento esperado.
Después de las campanadas que hizo sonar Javier May Rodríguez desde el balcón de Palacio de Gobierno, la Plaza de Armas respondió con un prolongado aplauso.
La emoción se elevó todavía más cuando el cielo de Villahermosa se iluminó con la pirotecnia, mientras las luces de los edificios públicos enmarcaron una noche en la que miles de tabasqueñas y tabasqueños celebraron juntos la Independencia de México.
Así, entre banderas, sombreros, vestidos tricolores, antojitos y voces al unísono, Plaza de Armas se convirtió nuevamente en el punto de encuentro para celebrar la historia, la libertad y el orgullo de ser mexicanos.