Durante su gira de trabajo y Jornada de Atención al Pueblo en Territorio por el municipio de Tenosique el gobernador Javier May Rodríguez se puso bajo la lupa el contraste entre la gestión actual de los apoyos gubernamentales y las viejas prácticas que afectaban directamente el bolsillo de los productores más vulnerables del estado.
En su intervención, recordó cómo operaban los esquemas asistenciales en administraciones pasadas, señalando de manera directa el condicionamiento y la corrupción que imperaban en el sector rural.
Bajo el anterior régimen, acceder a los apoyos económicos no dependía únicamente de cumplir con las reglas de operación, sino de ceder ante las presiones de intermediarios, dijo el mandatario tabasqueño.
Enfatizó que en programas del pasado, como el desaparecido Procampo, los campesinos apenas recibían un estímulo aproximado de 700 pesos por hectárea, con un límite de hasta dos hectáreas y para poder asegurar ese recurso anual, los beneficiarios se veían obligados a “ponerse la del Puebla”, es decir, a pagar un “moche” o comisión ilegal a los funcionarios en turno.
Y quien no accedía a compartir su apoyo, simplemente quedaba fuera del padrón, indicó May Rodríguez al dejar en claro que ese tipo de prácticas se acabó en la Cuarta Transformación.
”La idea es que cambiemos la forma de gobernar… Hoy nosotros venimos al encuentro de ustedes y lo hacemos con este compromiso de servirles”, refirió.
Con la consolidación de iniciativas actuales como Sembrando Vida, Pescando Vida y los apoyos de fertilizantes, el Ejecutivo estatal reafirmó su compromiso de mantener una política de cero tolerancia a los intermediarios, asegurando que el presupuesto llegue íntegro a los productores de las comunidades sin que nadie les exija una parte de su beneficio a cambio.