Mientras los equipos de emergencia continúan con la búsqueda contrarreloj de sobrevivientes entre los escombros, la ayuda internacional ofrecida a Colombia tras el terremoto de magnitud 7.4 permanece parcialmente detenida, en medio de cuestionamientos por la falta de una solicitud formal del Gobierno para recibir asistencia extranjera.
El sismo, registrado el lunes 10 de agosto, provocó una emergencia de grandes proporciones en varias regiones del país. La cifra de víctimas mortales continúa aumentando y los equipos de rescate trabajan en zonas afectadas de Cali, Pereira, Chocó y otras localidades.
De acuerdo con información de Naciones Unidas, hasta este martes el Gobierno colombiano no había solicitado oficialmente asistencia internacional. Sin embargo, la ONU aseguró que se encuentra en estrecho contacto con las autoridades y lista para apoyar la respuesta de emergencia. La Organización Mundial de la Salud también activó sus mecanismos de respuesta y desplegó personal en zonas como Cali y Chocó para evaluar daños y coordinar acciones sanitarias.
La situación ha generado críticas debido a que distintos países han expresado su disposición para enviar equipos especializados, rescatistas y ayuda humanitaria. Entre ellos se encuentran México, Chile, Ecuador, China y El Salvador, mientras que la Unión Europea activó mecanismos de asistencia y su sistema satelital Copernicus para apoyar las labores de evaluación y respuesta.
México, por su parte, prepara el envío de 255 elementos militares y ayuda humanitaria para contribuir a la atención de la emergencia, de acuerdo con información difundida este martes.
El Salvador también ha ofrecido apoyo humanitario, mientras que otros gobiernos han manifestado públicamente su solidaridad y disposición para colaborar.
La excepción más visible ha sido Estados Unidos, que anunció un paquete de asistencia por 15.5 millones de dólares y el despliegue de personal especializado para apoyar la respuesta ante el desastre.
En tanto, la emergencia continúa. La prioridad en las zonas devastadas es localizar a personas que pudieran permanecer con vida bajo las estructuras colapsadas, además de garantizar agua, alimentos, atención médica y alojamiento para miles de damnificados.
La falta de una solicitud formal de asistencia internacional mantiene en suspenso parte de los ofrecimientos, mientras los rescatistas colombianos enfrentan una carrera contra el tiempo para encontrar sobrevivientes.