Parecía una escena salida de un cuadro medieval. Abrazados por un camino de tintos, ceibas y jobos, hombres y mujeres avanzaban hacia el corazón del bosquecillo, al pie de la Laguna del Camarón, con palas, coas y sombreros. Todos compartían una misma convicción: la transformación también significa cuidar el planeta y hacer las paces con la naturaleza.
Así, este domingo 9 de agosto, miles de tabasqueñas y tabasqueños respondieron al llamado de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y participaron en la Jornada Nacional de Reforestación, donde fueron plantados más de tres mil árboles maderables en tres hectáreas del Área Natural Protegida Laguna del Camarón.
A la convocatoria se sumaron integrantes de Jóvenes Unen al Barrio, campesinas y campesinos de los programas Sembrando Vida federal y estatal, elementos de la 30ª Zona Militar y de la Tercera Región Naval, servidores públicos, sindicalizados, agrónomos, ambientalistas, familias de Centro y de otros municipios, además de sus inseparables compañeros de cuatro patas.
Entre las filas de participantes, don Bricio Blanco esperaba con entusiasmo el momento de sembrar su plántula de cedro. Para este agrónomo, los resultados de las acciones de reforestación ya comienzan a sentirse en las comunidades serranas.
“Hay más vegetación y la fauna se está recuperando”, aseguró al recordar que en el ejido Libertad, Tacotalpa, donde vive desde hace dos décadas, cada vez es más frecuente encontrar especies que anteriormente eran difíciles de observar.
“Antes de los programas Sembrando Vida federal y estatal, yo veía uno que otro tucán; ahora veo más cada vez que camino la montaña”, relató. Incluso, dijo, ya es posible observar venados en zonas donde su presencia se había reducido considerablemente.
A unos metros, el gobernador Javier May Rodríguez también se sumó a la jornada. Luego de escuchar el mensaje de la Presidenta Claudia Sheinbaum a través de una pantalla instalada en el lugar, se inclinó sobre la tierra para plantar un macuilís, cerca de la ceiba sembrada por el secretario de Bienestar, Julio César Gerónimo Castillo.
Bajo los majestuosos samanes, don Carlos Mario Ramón esperaba su turno para plantar uno de los árboles disponibles. Llegó desde Cancún, donde radica, para visitar a su sobrino, quien participa en Sembrando Vida Tabasco.
“Es bueno lo que se está haciendo porque se ve el apoyo para la naturaleza, que no hay que abandonarla”, expresó. Durante su visita, dijo, ha podido conocer los viveros y las actividades de los sembradores, y comparó la riqueza vegetal de Tabasco con las condiciones áridas que se observan en otras regiones.
La jornada también reunió a nuevas generaciones de campesinos. Al joven teapaneco Ernesto May Pérez le correspondió plantar una ceiba. Integrante de una Comunidad de Aprendizaje Campesino, cavó el hoyo con la experiencia adquirida en el campo y, al tocar la tierra, supo que era un buen sitio para comenzar a sembrar vida. Su madre se arrodilló a su lado para ayudarlo.
“Es sembrar vida, prácticamente, porque gracias a los árboles respiramos. Es bonito sembrarlos, y no nada más para uno, sino para todos”, expresó, acompañado por su madre, sobrinos y cuñado.
Para Ernesto, el esfuerzo de reforestación también comienza a transformar el paisaje de Teapa. Productores de cacao y habitantes de distintas comunidades, afirmó, han sido testigos de cómo la vegetación vuelve a ganar terreno.
“Desde que llegó Javier May, Teapa vuelve a reverdecer. Vamos bien”, resumió mientras echaba agua a su ceiba.
Cada árbol plantado este domingo representa mucho más que una nueva especie en el suelo: es un compromiso con las generaciones futuras, con la recuperación de los ecosistemas y con la vida que habita en ellos.
La Jornada Nacional de Reforestación dejó así una imagen que va más allá de las tres mil plantas sembradas en la Laguna del Camarón: miles de manos unidas por una misma causa y la certeza de que cuidar la naturaleza también es construir un Tabasco más verde, vivo y sostenible.