BAJO EL AGUA

Por: Sandra Villafuerte Javier
Facebook: Sandra Villafuerte
Twitter: @lavillafuerte23

Ni la tolvanera que de repente se presentó en un tianguis en Hidalgo, que causó pánico entre los asistentes que sorprendidos veían como arrasaba con los puestos llevándose carpas, lonas y mercancía, levantó tanto escozor como las declaraciones del presidente de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares, Alfredo Villar Jiménez, quien anunció que las escuelas particulares abrirán sus puertas el próximo 1 de marzo en medio de esta pandemia.
No dudamos que de seguro a más de una mamita o padre de familia le habrá puesto los pelos de punta, y sobre todo a las autoridades de la Secretaría de Educación, ¡hasta sarpullido les dio!
La SEP entonces, tuvo que salir al paso y frenar esta intención de que los colegios particulares reabran sus puertas, sobre todo, porque los contagios de COVID-19 continúan; personas siguen muriendo y aunque algunos no lo saben, sí hay contagios de COVID en niños. En un estudio en Inglaterra, por ejemplo, de 651 niños, el 1% falleció de esta terrible enfermedad, es bajo el contagio, pero sí es una realidad.
Las autoridades han mencionado que dichas intenciones estarían violando los derechos a la salud, mientras esta Asociación Nacional de Escuelas Particulares señala que estas medidas por el COVID estarían violando el derecho a la educación de los menores.

Es cierto que la pandemia ha afectado a todas las empresas, algunas no soportaron más y tuvieron que cerrar y en esa misma situación se entiende están las escuelas privadas que necesitan darle mantenimiento a sus instalaciones, o pagar la renta del inmueble en donde están ubicadas, mantener una nómina y evitar la deserción escolar ya que algunos padres de familia perdieron sus empleos y cambiaron a sus hijos a escuelas de gobierno. Todos son argumentos válidos, pero se ponen en juego muchas vidas. Porque no es solamente que instalen un pupitre, mesa, escritorio, silla o como le digan ahora los milenials, sino conservar la sana distancia y todas las medidas sanitarias.
Llevamos más de un año en confinamiento, no faltará quien quiera abrazar a su amiguito, tocar sus mascarillas, intercambiarlas o las carguen de collar o en la bolsa del pantalón, porque algunos nunca salieron en el confinamiento no saben ni como portarlas, a las autoridades escolares les va a tocar adiestrar y aplicar medidas y sobre todo hacerlas valer, y ¿quién va hacer ese trabajo con tanta carga de actividades de los maestros?
Pues nada, que Alfredo Villar Jiménez más terco que la #ladyrayones que a pesar de estar siendo exhibida en las redes sociales seguía con la pinta de su nombre y el de otra persona en las paredes del vagón del metro en la CDMX. Sin miedo a la autoridad, Villar Jiménez aseguró que no quitará el dedo del renglón y afirmó que “Si [las autoridades] dicen que van a clausurar o van a multar a la escuela, entonces ya habría un enfrentamiento en que tendríamos que ir a los recursos legales nacionales e incluso internacionales”, expresó.
Al respecto, el presidente de la Asociación Estatal de Padres de Familia, José Atila Montero Acosta, señaló que esta persona estaría violando los Derechos Humanos, Educativos y la Ley General de Salud, porque además las autoridades de gobierno, han dicho que no regresarán a las aulas hasta que el semáforo epidemiológico esté en verde. En entrevista, Montero Acosta precisó que esta situación solo se la está llevando a capricho Villar Jiménez, y que podría poner en riesgo la salud y la vida de muchos educandos y además de sus familias al llevar el contagio a casa.
Y ya lo dijo Bill Gates, menos petróleo y más educación para México. A distancia, maestros y alumnos hacen lo que pueden con lo que tienen.
Finalmente, para quienes les ha tocado ser bulleados con aquello de que hubo barata en el Bodegón, por llegar a una reunión vistiendo igual que otra persona, díganle que hace poco hasta un ex gobernador reveló que compraba su ropa allí, así las cosas, en la política. Espero sus comentarios, que tengan ¡excelente fin de semana!