La enfermedad conocida como amarillamiento de la caña de azúcar amenaza con reducir entre 20 y 25 por ciento la producción en el Plan Chontalpa, en Tabasco, con afectaciones estimadas en unas 700 hectáreas y entre mil y mil 200 productores, advirtió Roberto de la Cruz Vázquez, presidente de la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar del ingenio Benito Juárez.
El dirigente cañero señaló que el padecimiento se ha extendido en zonas productoras de Huimanguillo y Cárdenas, particularmente en áreas de los bloques C-28, C-31, C-32, C-40 y C-41, donde algunos agricultores ya reportan la pérdida total de sus plantaciones.
“Esa es la tristeza, porque sí se nos va a bajar un porcentaje bastante significativo. Hay productores que ya se les murió totalmente”, expresó.
De la Cruz Vázquez detalló que la organización que representa trabaja con cerca de 12 mil hectáreas, mientras que la superficie afectada se calcula preliminarmente en alrededor de 700 hectáreas. En conjunto, las dos organizaciones cañeras de la región agrupan a cerca de cuatro mil 700 productores, de los cuales entre mil y mil 200 podrían resentir los efectos de la enfermedad.
Aunque especialistas del Colegio de Postgraduados, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y Sanidad Vegetal han realizado muestreos y análisis de laboratorio, hasta el momento no se ha determinado con precisión qué provoca el amarillamiento.
El representante del sector explicó que en las muestras se han detectado bacterias, virus, hongos e insectos, pero todavía no existe un diagnóstico concluyente. Además, advirtió que síntomas similares comienzan a observarse en pastizales y otras plantas.
Ante la falta de una causa identificada, los productores buscan alternativas para mejorar las condiciones del suelo mediante proyectos de fertilización orgánica y sistemas de riego, en coordinación con instituciones financieras y organismos de apoyo al campo.
De acuerdo con De la Cruz Vázquez, la disponibilidad de agua es importante para que los tratamientos fitosanitarios tengan efectividad, especialmente durante los meses de mayor sequía, cuando las condiciones dificultan la aplicación de estos productos.
Mientras continúan las labores de reparación de los ingenios, los productores prevén que la próxima zafra comience durante los primeros días de enero. Sin embargo, el avance de la enfermedad mantiene la incertidumbre sobre el volumen de caña que podrá cosecharse en la región.