La emoción, el orgullo y la esperanza marcaron la entrega de certificados de educación básica a Viridiana Solís Madrigal y Selene Guadalupe, dos mujeres que, entre responsabilidades familiares y desafíos personales, lograron cumplir una meta que parecía lejana: concluir sus estudios de primaria y secundaria.
Durante la Jornada de Atención al Pueblo en Territorio realizada en el Centro Integrador Cucuyulapa, ambas recibieron sus documentos oficiales del Instituto Estatal de Educación para los Adultos de Tabasco (IEAT), en una muestra de la estrategia de acercar los servicios gubernamentales a las comunidades y brindar nuevas oportunidades de desarrollo a la población.
“Me siento muy feliz”, expresó Selene Guadalupe al recibir su certificado de secundaria, logro alcanzado tras ocho meses de preparación y esfuerzo constante. Su historia comenzó cuando conoció a su instructor, Cecilio García Osorio, quien desde hace más de once años se dedica a la enseñanza de personas adultas. Hoy, con la secundaria concluida, Selene ya tiene una nueva meta: cursar la preparatoria.
“Mi familia me dice que yo le siga echando ganas con la prepa”, comentó con entusiasmo, convencida de que la educación puede abrirle nuevas oportunidades para ella y su familia.
Por su parte, Viridiana Solís Madrigal celebró la obtención de su certificado de primaria, una meta que le permitió vencer el temor que alguna vez sintió hacia el aprendizaje.
“Fue difícil, pero lo logré”, afirmó emocionada la habitante del poblado Miahuatlán, tercera sección. Ahora, motivada por este logro, se ha propuesto continuar sus estudios hasta concluir la secundaria.
“Quiero seguir más adelante porque el día de mañana puedo hallar trabajo. Mi familia está feliz, más mi mamá”, compartió.
Las dos beneficiarias recibieron sus certificados de manos de la directora del IEAT, Ana Silvia Fuentes Falconi, durante un emotivo encuentro realizado en el módulo de atención instalado en el parque central de la cabecera municipal.
El instructor Cecilio García Osorio destacó que estos logros reflejan el impacto positivo de los programas educativos impulsados en coordinación con el Gobierno del Pueblo, permitiendo que más personas retomen proyectos que alguna vez quedaron inconclusos.
“Se siente el respaldo entre el Gobierno del Pueblo y las autoridades del IEAT con mi coordinación, que es la número 11 de aquí, de Cunduacán”, señaló.
Historias como las de Viridiana y Selene muestran que la educación sigue transformando vidas en Tabasco y que nunca es tarde para retomar los estudios, alcanzar nuevas metas y construir un mejor futuro.