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Cayucos llenan el río Chilapa para escuchar al gobernador: pueblo y gobierno se encuentran cara a cara en Boca de Chilapa

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A través de uno de los ríos más bellos de Tabasco, decenas de cayucos surcaron las aguas del río Chilapa para arribar a Boca de Chilapa y participar en la audiencia comunitaria encabezada por el gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez, en un encuentro que reflejó la nueva forma de gobernar: con atención directa al pueblo.

Los ríos de Tabasco no solo moldean la geografía del estado, también escriben su historia y sostienen la vida de las comunidades que habitan a sus orillas. Este 5 de marzo, el río Chilapa pareció revivir aquellos tiempos en los que los cayucos dominaban sus corrientes, cuando decenas de estas embarcaciones llegaron cargadas de hombres y mujeres del agua que buscaban dialogar directamente con el mandatario estatal.

Las típicas embarcaciones —anchas, angostas y espigadas— quedaron alineadas a la orilla del río, amarradas a estacas hundidas en la ribera. Algunos llegaron para agradecer personalmente los apoyos recibidos, especialmente el histórico programa de acuacultura Pescando Vida, mientras otros se acercaron con la esperanza de registrarse para formar parte de la próxima ampliación.

Entre ellos estaba Roger Reyes, pescador de la comunidad de Monte Grande, en Jonuta, quien arribó en su “motora”, como llama cariñosamente a su cayuco. Con una sudadera para protegerse del frío de la mañana, explicó que toda su vida ha vivido del río, dedicándose a la pesca de mojarra.

Roger acudió con un objetivo claro: inscribirse al programa Pescando Vida.

“Estas jornadas son un buen beneficio porque vienen doctores y dependencias. Yo quiero checarme la vista y también inscribirme al programa. La verdad, el Gobernador está dando muchos apoyos en la comunidad; yo aún no he recibido, pero sé que sí están llegando. Vamos a hablar con él para que nos eche la mano”, expresó.

Su búsqueda de información lo llevó a encontrarse con el subsecretario de Pesca, Guillermo Priego León, quien le explicó los alcances del programa y le adelantó que en Monte Grande —su comunidad— se registra el mayor nivel de producción de mojarra del programa, debido a las condiciones productivas de la zona.

“Este año vamos a hacer una ampliación allí”, le aseguró el funcionario.

El ambiente de cercanía entre autoridades y ciudadanía también se reflejó en el encuentro con Haydé Ramírez Jiménez y un grupo de mujeres beneficiarias del programa que llegaron desde la Mixteca Primera, también navegando el río.

Al encontrarse con ellas, el gobernador preguntó por los resultados de su primera cosecha. Tras insistir, Haydé compartió con orgullo la cifra:

“¡32 mil pesos de mi primer cosecha!”, dijo, arrancando la sorpresa y una broma del mandatario, quien le respondió entre risas que “aguantaba un préstamo”.

La pescadora reconoció que la presencia del gobernador marcó un hecho inédito para las comunidades ribereñas.

“Nunca un gobernador se había acercado a nosotros, tanto para darnos apoyos como para saludarnos. También lo sorprendimos con la cosecha histórica que estamos teniendo”, comentó.

En el parque central de Boca de Chilapa, el secretario de Gobierno, José Ramiro López Obrador, también recibió muestras de respaldo por parte de pescadores y habitantes de la zona, quienes escucharon un emotivo mensaje sobre la riqueza natural del lugar.

El funcionario destacó la belleza del río Chilapa y su historia geográfica, recordando que nace de la unión de diversos cauces hasta desembocar en esta zona de Centla.

“No es uno de los ríos más grandes, pero sí uno de los más bellos que tiene Tabasco”, expresó.

Los habitantes coincidieron con sus palabras. Aseguran que las vegas del río están custodiadas por tintos, caobas y mangles, y ahora también por las jaulas del programa Pescando Vida, que han comenzado a transformar la economía de las comunidades ribereñas y a llevar pescado fresco a las mesas de miles de familias tabasqueñas.

Ese día, los ríos y caminos se cruzaron para que gobierno y pueblo se encontraran cara a cara, en un escenario donde los cayucos no solo transportaron pescadores, sino también historias, esperanzas y nuevas oportunidades para quienes viven del agua.

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