SARA AMADOR VERA/ EL EDÉN MX
“Yo no sabía leer ni escribir… si yo pude, ustedes también”, soltó entre risas María Fernanda Ramírez Hernández, una joven que acaba de obtener su constancia de alfabetización gracias al apoyo gratuito del IEAT.
Y no es broma: ella vive en el poblado Barrio Pobre, en Libertad, Cunduacán, donde lo que abunda no es el nombre, sino las ganas de superarse.
Este fin de semana presentó su examen del módulo “Nombrando y Contando al Mundo”, el primer paso formal para seguir con sus estudios.
Después de sus asesorías puntuales —donde aprendió lo que antes parecía imposible: leer, escribir y contar con seguridad—, ahora ya se prepara para comenzar la primaria.
“Me ayudaron bastante, explican bien clarito”, cuenta, feliz de que ahora puede entender documentos, poner su nombre con orgullo y seguir aprendiendo.