Susana León
Los habitantes de la ranchería Medellín y Madero, tanto de la primera como de la segunda sección, tomaron medidas radicales esta mañana del jueves al cerrar completamente la carretera que conecta Villahermosa con Frontera en sus cuatro carriles.
La demanda principal es el suministro de agua potable, recurso del cual carecen desde hace un mes.
Los residentes, manifestando su descontento, indicaron que el Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) había prometido la reparación de la bomba de un pozo y el desazolve correspondiente. Sin embargo, según Julia López, una de las afectadas, el SAS esperó hasta que la bomba fallara para retirarla.

“Un licenciado de apellido Merino nos aseguró que resolverían el problema, prometiendo mantenimiento a las tuberías y limpieza del pozo, pero hasta el momento, no hemos visto ninguna acción”, afirmó López.
Con más de un mes sin acceso al vital líquido, los habitantes se niegan a levantar el bloqueo hasta obtener una respuesta satisfactoria. Además, criticaron la falta de atención por parte de las autoridades, especialmente en momentos como las recientes elecciones, cuando fueron instados a votar.
“¿Cómo es posible que nos pidan votar y ahora nos ignoren cuando necesitamos ayuda? No tenemos luz, no tenemos agua. El licenciado Merino nos prometió soluciones que aún no se han materializado”, expresó uno de los residentes afectados.
Los manifestantes exigieron tanto el desazolve del pozo como la instalación de una bomba nueva con la capacidad adecuada para abastecer a ambas comunidades. Esta situación pone de manifiesto la urgente necesidad de atención por parte de las autoridades competentes ante la escasez de servicios básicos en estas zonas.
A las 13:30 horas los inconformes decidieron abrir el paso a la circulación vehicular.