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Entre café, proyectos y confianza: empresarios y Gobierno hablan del futuro de Tabasco

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Progreso


El sonido de los cubiertos chocando contra los platos acompañó buena parte de la conversación. En el salón del Hotel Tabasco Inn, la mesa estaba servida, pero aquella mañana los empresarios no habían llegado solamente a comer.

Frente a ellos estaba el gobernador Javier May Rodríguez, dispuesto a hablar durante casi dos horas de un tema que pocas veces admite discursos sencillos: el futuro económico de Tabasco.

La reunión transcurrió entre proyectos, preocupaciones y una palabra que terminó convirtiéndose en una de las claves del encuentro: confianza.

El mandatario habló de la necesidad de mirar hacia adelante y aprovechar las condiciones actuales para impulsar la modernización del estado. Su mensaje fue directo: el Gobierno ya tomó un rumbo y ahora busca que el sector privado camine en la misma dirección.

“Ya tomamos este camino. ¿Qué les planteamos? Que podamos hacerlo juntos”, planteó.

Y enseguida lanzó una frase que provocó atención entre los asistentes:

“Si nosotros hablamos mal de nuestro camello, ¿quién lo va a comprar?”

La expresión resumió buena parte de su llamado. May Rodríguez pidió hablar de las oportunidades de Tabasco, promover sus fortalezas y recuperar la confianza para atraer inversiones.

El gobernador sostuvo que las finanzas estatales están sanas y que existe una oportunidad para aprovechar el momento e impulsar nuevos proyectos.

Del otro lado de la mesa, los empresarios escuchaban, asentían y también planteaban sus propios pendientes.

Uno de ellos fue el sector transportista, que aprovechó el encuentro para solicitar mejoras en la señalética y mayor respaldo de los vigilantes de caminos.

Pero no todo fueron peticiones.

También hubo respaldo a los proyectos de modernización de Villahermosa 2030 y al impulso del Barrio Mágico, dos de las apuestas que buscan transformar la imagen y actividad económica de la capital tabasqueña.

Entre los asistentes se encontraban empresarios que, aunque mantienen buena parte de sus actividades fuera del estado, conservan vínculos importantes con Tabasco. En la mesa estuvieron, entre otros, Ignacio Cobo González, socio de Telmex, Telcel e Inbursa; Manuel Santandreu Ramírez, presidente de la Fundación del Empresariado Tabasqueño, y Carlos Madrazo Cadena, integrante de la Mesa de Análisis Empresarial.

También estaban quienes próximamente tendrán una participación directa en la transformación de la infraestructura hospitalaria del estado: David Jesús Gutiérrez León, de Hospitales MAC; José Rubén Ferrer del Río, de Fifty Doctors, y Alejandro Yusseff Nieves, de Hospitales Zumaya.

La llegada de estos proyectos fue uno de los puntos que permitió hablar de nuevas oportunidades de inversión y empleo.

Gutiérrez León puso voz a parte del optimismo empresarial. Dijo sentirse satisfecho de observar que el estado está trabajando con una visión enfocada en Tabasco y destacó la capacidad de la entidad para buscar alternativas ante la disminución de la inversión petrolera.

Para el gobernador, sin embargo, el reto no termina con anunciar proyectos. También implica convencer a los propios tabasqueños de que pueden participar en ellos.

Recordó que en ocasiones las empresas locales no se inscriben en las licitaciones porque existe desconfianza sobre sus posibilidades de obtener contratos.

“Tenemos que partir de la confianza como tabasqueños”, insistió.

Habló entonces del talento local, de la mano de obra calificada y de la gente trabajadora que existe en la entidad.

“Sí se puede, partamos de eso”, fue su exhorto.

Conforme avanzó la reunión, el ambiente también cambió. Al principio, los brazos cruzados y las expresiones serias reflejaban la atención propia de una reunión de trabajo. Después llegaron los postres, las conversaciones más relajadas y finalmente la fotografía.

En el lobby del hotel, empresarios y gobernador posaron juntos.

La imagen cerró un encuentro que, más allá de los proyectos específicos, dejó sobre la mesa una apuesta compartida: que Gobierno y empresarios encuentren la manera de trabajar juntos para que Tabasco vuelva a ser visto como un destino atractivo para invertir.

Y quizá por eso la frase del “camello” terminó siendo algo más que una ocurrencia del gobernador. Fue el resumen de una invitación: si Tabasco quiere atraer compradores, primero tendrá que aprender a hablar bien de sí mismo.

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