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De la gratitud a la esperanza: éxito de programa gratuito de cataratas convence a huimanguillense de recuperar la vista

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Progreso

La historia de don Odilón Castelán y doña María de los Ángeles Osorio se convirtió en uno de los testimonios más emotivos de la Jornada de Atención realizada por el Gobierno del Pueblo en el ejido Pedregal, donde un beneficiario del programa gratuito de cirugías de cataratas inspiró a una vecina a dar el paso para recuperar la vista.

Aunque ambos viven en la misma comunidad, nunca se habían conocido. El destino los reunió mientras esperaban su turno para dialogar con el gobernador Javier May Rodríguez, quien encabezó la audiencia pública para escuchar y atender directamente las necesidades de la población.

El primero en acercarse al mandatario fue don Odilón Castelán, adulto mayor que acudió únicamente para expresar su agradecimiento por haber sido uno de los primeros tabasqueños beneficiados con las cirugías gratuitas de cataratas impulsadas por el Gobierno del Pueblo.

“Yo solamente vengo a agradecerle porque fui uno de los beneficiados que ustedes programaron en las comunidades para la operación de cataratas; y quedé perfectamente bien. Le agradezco porque esos programas son los que necesitamos para el campo”, expresó emocionado.

El gobernador Javier May lo felicitó por su recuperación y celebró que el programa continúe transformando la vida de quienes más lo necesitan.

Don Odilón recordó que fue el único habitante de su ejido en operarse durante la primera jornada realizada el 3 de marzo de 2025, cuando 34 personas de Huimanguillo fueron intervenidas con éxito mediante este programa humanitario.

Minutos después, llegó el turno de doña María de los Ángeles Osorio. Desde hace tres años sufre problemas severos de visión por cataratas, situación que incluso le ha provocado constantes caídas. Sin recursos para costear una operación privada, acudió a solicitar el apoyo del mandatario.

Tras escucharla, Javier May la canalizó de inmediato a los módulos de salud para iniciar el proceso que permitirá programar su cirugía.

“El Gobernador me atendió rápido y me pasó a los módulos de salud. Ahora me van a programar. Yo no tengo dinero para operarme en un privado, pero el Gobernador está trabajando con los que menos tenemos. Primero Dios todo saldrá bien. Me voy contenta y con la fe puesta en que sí voy a tener respuesta”, comentó con optimismo.

La coincidencia quiso que ambos vecinos se encontraran nuevamente durante la jornada. Fue entonces cuando don Odilón compartió su experiencia y disipó los temores de María de los Ángeles.

“Yo fui uno de los primeros en operarse. Y le recomiendo que también usted lo haga. Muchos me decían que era peligroso, que iba a quedar mal, ya ve el dicho de la gente, pero no, gracias a Dios quedé bien. Hay buen personal y los cirujanos son muy buenos. No tenga miedo, póngale ganas”, le aconsejó.

Conmovida por las palabras de quien hoy representa una prueba viviente del éxito del programa, doña María respondió con una sonrisa y renovada esperanza.

“Gracias, primeramente Dios saldrá todo bien”, expresó.

Mientras continúa trabajando cocinando y realizando labores domésticas en casas ajenas para salir adelante, María de los Ángeles espera ahora la fecha de la cirugía que, como ocurrió con su paisano, le permitirá volver a ver con claridad y recuperar una mejor calidad de vida. La historia de ambos refleja el impacto humano de un programa que no solo devuelve la vista, sino también la confianza y la esperanza a quienes más lo necesitan.

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