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Javier May accede siempre a atender solicitudes espontáneas de estudiantes y campesinos

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“¡No, no me voy!”, atajó el Gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez, a quienes lo despedían mientras avanzaba sobre la cancha techada de usos múltiples, en el poblado Aquiles Serdán, municipio de Jalapa.

Había llegado desde temprano para atender las solicitudes que, durante un par de horas plantearon hombres y mujeres de la comunidad. Venía de la capital tabasqueña, donde había presidido, a las seis de la mañana, la Mesa para la Construcción de Paz y Seguridad.

“¡Hasta luego!”, le volvieron a decir más adelante, cuando ya iba sobre la carretera hacia la calle donde se encontraba la primaria ‘Profesor Sireno Flota Bocanegra’, acompañado del presidente municipal, José Manuel Hernández Pérez, la secretaria de Educación, Patricia Iparrea Sánchez y el secretario de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Daniel Casasús Ruz.

“Voy a la escuela, ahorita nos vemos”, les aclaró amablemente de nueva cuenta.

Al entrar a la equina donde está el centro escolar, una generación de mujeres trabajadoras y alegres —la abuela, la madre y la hija— servían tacos de asada a los vecinos y pobladores que se acercaron este jueves 27 de noviembre a la Jornada de Atención, para obtener una silla de ruedas nueva, unos lentes graduados nuevos y unas plantas para sembrar en sus terrenos.

May Rodríguez, les gritó mientras doblaba la esquina: “Hey, ¿cómo están? Ahorita regreso, preparen los tacos”.

Desde el modesto local, oloroso a carne asada y humo, devolvieron el saludo con otro grito: “¡Acá lo esperamos, señor Gobernador, es bienvenido!”

La visita a la primaria no estaba contemplada en la de por sí agenda de actividades numerosas, las cuales empiezan desde la madrugada y terminan hasta la tarde. Pero la directora de la primaria había ido a la Jornada precisamente para pedirle al Gobernador que los visitara.

May no se hizo del rogar. “¡Buenos días! ¿cómo están?”, preguntó a los alumnos, que rompieron filas y lo recibieron literalmente con los brazos abiertos, en el patio del recreo.

Feliz de recibir a la comitiva, la directora Avelina Sánchez los guio por los baños, los salones de clases, el huerto y la cocina escolar. “Ya hicimos el levantamiento, señor Gobernador. También tenemos ingenieros al lado, en el Jardín de Niños, que así lo solicitaron”, explicó el titular de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas, Casasús Ruz.

El mandatario saludó a unas madres entusiasmadas que preparaban los alimentos escolares para unos 100 alumnos y aceptó el agua de horchata que le ofrecieron en una cocina y comedor pequeños.

Antes de despedirse, les comentó, señalando los levantamientos realizados: “Nos llevamos esto, pero vamos a regresar para dar mantenimiento”.

La agenda tampoco marcaba que el mandatario visitaría la Comunidad de Aprendizaje Campesino ‘Manantial de Vida’, cuyos 27 sembradores y sembradoras, esperaban con gran ánimo la visita no planeada del mandatario.

Tras recorrer unos 20 kilómetros, desde Aquiles Serdán a la ranchería Mérida y Guarumo, se acercó al vivero preguntando de inmediato “¿cuántos son?, ¿qué tipo de árboles frutales y maderables van a sembrar?, y ¿dónde están los técnicos?”

Luego recorrió con los campesinos y campesinas las plántulas de cacao, alineadas en surcos bien derechos, protegidos bajo la malla sombra.

Una joven campesina de nombre Vianey Narváez, beneficiarias del programa Sembrando Vida Tabasco, explicó que cuentan con cinco mil plantas listas para ser sembradas en el ejido San Miguel.

May Rodríguez les comentó que, aunque a la mayoría “nos gusta ver correr al becerro, aunque lo pesque la nauyaca, cuando sacamos cuentas, la agricultura es lo que deja más ahora”.

E hizo cuentas con los campesinos del valor que adquiere la parcela cuando se siembran árboles maderables y frutales, y de los precios que se obtienen de las cosechas sanas. Dio a conocer mientras lo escuchaban con atención que está en pláticas con la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, para vender los productos en un programa que allá tiene para colonias populares.

“Se van a ir allá para aprovechar el interés que tienen allá, Julio (Gerónimo Castillo) y Katia (Ornelas Gil)” —el subsecretario para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, presente en el CAC, y la secretaria de Desarrollo Económico y Turismo—, informó el mandatario.

“Antes de Sembrando Vida, nos aplicaban la ‘ley de San Garabato’, nos vendía granos y fertilizantes muy caros, y a la hora de vender, vendíamos muy barato: Compro caro y vendo barato”, les comentó.

El silencio sobre la tierra roja y ondulada se rompió con una risa colectiva, sin que se perdiera la profundidad de los dichos.

Contenta de haber saludado al mandatario, la jalapaneca Ana Laura Array Junco, reconoció el tino del programa agrícola que crea empleo, activa el campo y rescata el medio ambiente.

Ella va a sembrar cacao, limón, naranja agria y yuca. “Antes era ama de casa, pero ahora me dedico a trabajar el campo, a sembrar plantas. Yo no tenía ni idea de la gran cantidad de trabajo que hay en la siembra. Y sí nos ayuda de gran manera porque es un ingreso y nos permite sembrar, recuperar la tierra y obtener beneficios”.

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